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Maneras de medir un edificio

Esta semana estuve muy liado por lo que no pude postear nada. El II Open Internacional Ciudad de Oviedo, que finalizó ayer, absorbió todo mi tiempo. Podeis obtener más detalles del torneo aqui. Finalicé en el puesto 35 con cinco puntos. No estoy muy satisfecho de mi actuación ya que partía en el puesto 25 del ranking y me dejé por el camino cinco puntos de elo. Unicamente estoy contento por haber tenido la ocasión de enfrentarme a un Maestro Internacional. Pese a que me entró en lo que había preparado cometí un error en la apertura que me dejó con peón de menos. La causa principal del error fue jugar de forma memorística en vez de razonar; es decir, si me hubiera encontrado en esa posición sin haber preparado antes hubiera dado con la mejor jugada, pero cuando se me presentó la posición intenté recordar cuál se jugaba allí y lie las variantes y acabé haciendo una movida inferior.En próximos días subiré la partida.
Cuando me ocurrió eso me acordé de la siguiente historia que aunque no tiene nada que ver con el ajedrez refleja claramente el problema. Algunos de vosotros ya la conocereis pero resulta ejemplarizadora.
"Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
Hace algún tiempo recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía:
Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro.
El estudiante había respondido: lleva el barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio.
Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota más alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.
Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta:
Coge el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la fórmula que dice que la altura es igual a 0,5 por A (aceleración de la gravedad en la Tierra) por el cuadrado del tiempo, y así obtenemos la altura del edificio.
En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota más alta. Tras abandonar el despacho me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
-Perfecto, le dije, -¿ y de otra manera?
-Si, contestó, este es un procedimiento muy básico para medir un edificio pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando en la pared la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura del edificio. Éste es un método muy directo.
- Por supuesto -continuó el alumno-, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, se puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro esté a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio.
En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de oscilación.
En fin, concluyó, existen otras muchas maneras.- Probablemente -siguió-, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con él la puerta del conserje. Cuando abra, decirle: Señor conserje, aquí tengo un bonito barómetro; si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo.
En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares). Dijo que evidentemente la conocía, pero que durante sus estudios sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.
El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, Premio Nobel de Física en 1922, más conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomos con protones y neutrones, y electrones que los rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica."
Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABIAN ENSEÑADO A PENSAR.

1 comentario:

Artus dijo...

Sí, la anécdota es conocida pero no me la creo.

1º La respuesta dada inicialmente es una chorrada auténtica que la podía haber dicho cualquier güaje (como alguna otra que menciona).

Así que cualquiera te suspende sin más contemplaciones. Entre otras cosas se dice que tienes un barómetro, no una cuerda (ni un metro para medir la cuerda).

2º Si me hacen un exámen y días después me vuelven a hacer la misma pregunta de la que no tenía ni puta idea es bastante probable que me haya enterado de la solución.