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El ENTRENADOR DE TODOS LOS MOLDAVOS

[Extraido del libro "Ajedrez de élite" de Viorel Bologan. Ed. Chessy 2006 pp 20 y ss]

Viacheslav Andreyevich Chebanenko (1942-1997) fue un conocido teórico y entrenador ajedrecístico, el fundador de la escuela de ajedrez moldava. Entre sus discípulos encontramos a los Grandes Maestros y Maestros Viktor Gavrikov, Viorel Bologan, Viorel Iordachescu, Victor Komliakov, Doru Rogozenko, Vladislav Nevednichy, Irina Zak, Marina Sheremetieva, Irina Ionescu-Brandis, Michael Oratovsky, German Titov y muchos otros. Los sistemas de aperturas desarrollados por él son actuales en torneos de cualquier nivel hasta hoy en día.

Viacheslav Andréyevich tenía una manera de pensar original, una gran cantidad de ideas curiosas. Me parece que él se adelantó claramente a su época. A él, un hombre de talento, todo le resultaba fácil en el ajedrez. Creo que Chebanenko simplemente fue creado para este deporte.

Como jugador práctico llegó al nivel de maestro; y pienso que únicamente no pudo ir más allá por sus cualidades deportivas. Viacheslav Andreyévich se dedicó al trabajo de Entrenador, llevaba a Candidatos a Maestro e incluso jugadores de primera categoría, y preparaba a Grandes Maestros.

En términos generales, Chebanenko era sobre todo un pensador. El desarrolló un original ciclo de Conferencias sobre el juego posicional, en donde encontramos, por ejemplo, la temática de alfiles del mismo color y de diferente color, el peón aislado, las debilidades tácticas, la estructura de los peones... Es una lástima que no se haya conservado ninguna anotación, pues Chebanenko dictaba sus charlas de memoria. Todos sus discípulos manejaban bien los métodos de la profilaxis, pues él enseñaba bien este tema. Pero su éxito más importante fue la creación de una escuela completamente original en el campo de las Aperturas. En aquellos tiempos, cuando todavía no tenía lugar la informatización total del ajedrez, sus métodos eran muy efectivos. El creó una especie de "linea Chebanenko" (como analogía a la "linea de Mannerheim"). El repertorio era muy original, con ideas interesantes y al mismo tiempo correctas desde el punto de vista posicional. El no era un ajedrecista de ideas extravagantes, de otro modo éstas no se utilizarían hasta el día de hoy. Han pasado ya 30 años, pero su interpretación del sistema 3.Ab5 en la Siciliana como respuesta a 2...d6 (así como a 2...Cc6) se mantiene vigente. Es asombroso pero...¡ninguna línea principal en la Teoría ha experimentado cambios desde entonces! Por ejemplo, el cambio "no obligatorio" en c6 tras el movimiento g7-g6 es su mayor aporte. Recuerdo que Misha Oratovsky regresaba de la escuela de Kasparov y Botvinnik y relataba cómo aquel lo criticaba severamente por su movimiento Ac6: ¡¿para qué entregar el alfil?! ¡Pasaron 10 años y el mismo Kasparov empezó a jugar esta variante!

Durante la época de los campeonatos soviéticos por equipos se extendió una pequeña broma: ¡para prepararse a jugar contra todos los moldavos se pueden analizar las partidas de cualquiera de ellos! En la infancia sus alumnos, como todos los niños, éramos un poco perezosos. El nos enseñaba las Aperturas y decía en broma: "Esta es una apertura para perezosos".

Chebanenko otorgaba mucho significado al juego de los peones. Por ejemplo, esta variante es típica: 1.e4 d6; 2.d4 Cf6; 3.Cc3 c6 (es extraño que se llame "checa", pues Chebanenko la jugaba muy a menudo) 4.Cf3 Ag4, y después las negras juegan e6, d5 y se desprenden de su alfil malo de casillas blancas. A un cierto nivel estos esquemas brindan puntos ya en la apertura.

Uno de sus principales méritos es haber ideado y desarrollado la Variante Eslava con a7-a6. Hasta ahora las blancas no pueden obtener ventaja contra ella. Y las principales lineas son las mismas que estaban anotadas en nuestros cuadernos hace veinte años (él empezó a desarrollar este sistema hace 30 años).  El único defecto de su teoría consiste en qeu desde un principio evitaba continuaciones fijas, concretas. Seguramente no deseaba depender de la Teoría "oficial". Para jugar variantes concretas es necesario estudiar la experiencia ajena y efectuar mucho trabajo arduo. Pero Chebanenko prefería la parte creativa del trabajo. El solía encontrar "terrenos sin arar". Por supuesto, su sistema no era autosuficiente. Daba a sus discípulos tareas perfectamente claras, y nosotros no necesitábamos el más mínimo esfuerzo para asimilarlas. Por ejemplo, en el año 1991 yo me convertí en Gran Maestro, sobre todo, gracias a sus aperturas.

Chebanenko estaba divorciado y vivía en un apartamento de una sola habitación. En un rincón estaba un diván, y a él le gustaba acostarse sobre el costado derecho, sosteniendo la cabeza con la mano: esta era su pose típica. Frente a él estaba un juego de ajedrez magnético, cuyas figuras movía con la mano izquierda. Esta era su posición clásica, en la que se encontraba la mayoría de las veces. De vez en cuando Viacheslav Andreyevich se levantaba y se sentaba en el sillón, que se encontraba cerca de la mesa de ajedrez, y analizaba alguna posición con sus discípulos en el tablero grande. Nosotros ibamos a estudiar a su casa, pues él iba al club en contadas ocasiones. Como regla general le visitabamos al mismo tiempo uno o dos alumnos; él estaba dispuesto a entrenar a todos gratuitamente y todo el tiempo deseado. Su salario lo asumía el club de ajedrez, cuyo director, I.Y. Solonar, siempre comprendía los caracteres específicos del ajedrez.

Viacheslav Andreyevich también tenía alumnas (Irina Brandis, Irina Zak, Masha Klinova, Angela Grigorieva, Marina Sheremetieva...), que eran muy fieles a su entrenador. El las llamaba "cabritas milagro",  y a las demás chicas, simplemente "cabritas". El mismo preparaba la comida, aunque alguna vez las "cabritas milagro" le llevaban algo. Nosotros también ayudábamos; precisamente allí, Victor Komliakov pudo desarrollar sus aptitudes culinarias.

Viacheslav Andreyevich cantaba muy bien,  tenía una excelente voz de tenor, y le gustaba escuchar a Sofía Rotaru. Era una persona educada y erudita, tenía su propia opinión de todo, y enseguida comprendía lo principal de cada asunto. Asimismo era alegre, con buen sentido del humor, y con su vocabulario propio: atraía a la gente. Pero a Chebanenko no le gustaba escribir. Sus artículos, incluido el famoso "¿Tenía Nimzovitsch siempre la razón?", se publicaron exclusivamente gracias al entusiasmo de sus discípulos. No se puede decir que Viacheslav Andreyevich haya sido perezoso, pues toda su vida la dedicaba al trabajo, pero prefería hacer los trabajos que a él le gustaban.

Chebanenko era una persona poco práctica, absolutamente desinteresada, carecía completamente de objetivos y aficiones materiales. Es suficiente decir que no llegó a recibir el título de entrenador distinguido de Moldavia. Y Viacheslav Andreyevich era el único entrenador importante de la República: los jovenes con talento no tenían a quién acudir, excepto él.

3 comentarios:

Robert Cuadros dijo...

Hola Dani:

Gracias por publicar estos datos biográficos. Los necesitaba para completar el diseño de una lección que debo dar a uno de mis estudiantes.

Saludos

Robert Cuadros

daniel gutierrez rojas dijo...

estos comentarios están en el libro de Viorel Bologan- Ajedrez de Ëlite...deberías mencionar que son apartes del libro del GM moldavo !!!

daniel canteli dijo...

Debajo del título del post viene la referencia a la obra.